El acontecimiento que se produce y los llena de fuerzas para anunciar la resurrección de Jesús es la venida del Espíritu Santo, como Jesús les prometió, en forma de llamas de fuego. El día de Pentecostés unas llamas se postraron sobre sus cabezas y los llenó de fuerza, porque entró en ellos el Espíritu Santo y les dio fuerza y esperanza para proclamar el mensaje de Jesús. Pedro se dirige a todos los habitantes de Jerusalén que se encontraban en ese momento donde estaban los apóstoles predicando justo después de la venida del Espíritu Santo; para decirles que los 11 no estaban locos ni borrachos, sino que cumplen lo que predijo el profeta Joel y proclamarles el reino de Dios
Asunción: nos ofrece otra imagen del cielo, nos descubre a la derecha de Cristo resucitado y glorioso, a la Reina del cielo, glorificada en cuerpo y alma. Es la “subida” de María a los cielos, glorificada en cuerpo y alma. Es la llamada de Dios hacia María que sube a los cielos y se coloca a la derecha de Cristo
Únicamente lo manifiesta el cristianismo, ya que es la única que cree en la resurrección. La diferencia entre resurrección y reencarnación es que la resurrección es un paso de esta vida a una vida eterna e inmortal, la persona está formada por cuerpo y alma, el alma se separa del cuerpo y va a su encuentro con Dios, su dueño original. Y la reencarnación es adoptar el cuerpo de otro ser, anima, cosa, planta… ya que lo real es el alma, que se desprende del cuerpo con la muerte y va a otro cuerpo